Hoy abrí el correo electrónico,y recibí un mail de un amigo que vive en Francia, con el cual hablo casi a diario, a través de este medio, que nos "acerca" un poco.
Y cuando comenzé a leerlo, unas líneas del texto, hicieron algo de ruido en mí. Ellas decían: Vale tengo ganas de hablar contigo, estoy enfermo y tengo algo que contarte, y no sé en cuanto tiempo volveremos a hablar.
Después de eso, un nudo en la garganta no me dejó en paz...
Y fue así, que al cruzarlo en el chat, su respuesta a mi pregunta¿que tienes, que te pasa?; fue la más triste del mundo que jamás hubiera querido oír.
Tiene Leucemia.Es músico, 33 años, toda su familia en ARgentina, excepto su pequeño Emilio y su hermana.
Mi pregunta es¿Porque?
Creo que después de eso,ya nada logró sacar mi tristeza.
¿Qué decir no?
siento la impotencia de no poder darle el abrazo que quisiera darle.
Y él con toda la fuerza del mundo
Y yo ahogandome en un vaso de agua por cosas que hoy me doy cuenta que no valen nada.
Desde aquí amigo, todo mi amor y toda mi fuerza
Te quiero y estaré contigo.
toda la luz para vos!!!!!!!
domingo, 17 de agosto de 2008
miércoles, 30 de julio de 2008
jueves, 17 de julio de 2008
Tengo al amor agazapado en la vereda de enfrente, detrás de un árbol.
Desde allí, cada mañana, él vigila mis pasos
Yo apenas si poso mis ojos sobre él. Miro sin mirar, sin deseos siquiera de ser “llamada” . ya ni quiero estar conmigo.
Cada tanto, desparramo algunas gotitas de “quereme”- sólo cuando el alma, ablanda mis sentidos y mutila mi ceguera-.
Pero últimamente sucede tan poco…
Desde allí, cada mañana, él vigila mis pasos
Yo apenas si poso mis ojos sobre él. Miro sin mirar, sin deseos siquiera de ser “llamada” . ya ni quiero estar conmigo.
Cada tanto, desparramo algunas gotitas de “quereme”- sólo cuando el alma, ablanda mis sentidos y mutila mi ceguera-.
Pero últimamente sucede tan poco…
viernes, 11 de julio de 2008
Llego el final
La silla mecedora se balancea. Ella tararea su canción favorita.
Son las 14 hs del día sábado, del mes de Febrero. El calor se hace notable en las sierras, y apenas se escucha el cántico de los pájaros que revolotean sobre el lago. Es el horario de la siesta, y el pueblo se viste de ausencia y silencio.
Verónica mira sus manos, y pensativa, recuerda con nostalgia y alegría, aquella juventud en la ciudad de buenos aires. Han pasado 10 años, desde su partida. Y lleva en su dedo anular, aquél anillo que Fernando le había comprado con su primer sueldo, en aquella gran empresa en la que trabajaba.
Lleva en su mente grabada, la imagen de Fernando, regresando en soledad a su casa, desde su última cena juntos. Nunca más lo ha visto. Se emociona y fija la vista en su teléfono…siente ganas de saber de él; pero piensa que es en vano, seguramente este casado-se dice a sí misma-
Recorre su pequeña casa, descalza y con una larga pollera blanca que conserva desde que era más joven en la época en la que aún era estudiante de canto.
Toma asiento en su banquito y toca el piano, entonando “vivo por ella”…
Siente la música en su cuerpo y flota con ella…
Verónica lleva recién cumplidos 38 años, no se ha casado, ni tiene hijos.
Piensa cada tanto en Fernando, pero se priva de ese sentir. Por miedo, ¿quizá?
Suena su teléfono
Y una voz algo conocida sólo dice: Aún no te he olvidado.
Fin abierto a los lectores
-----------------------------------
Son las 14 hs del día sábado, del mes de Febrero. El calor se hace notable en las sierras, y apenas se escucha el cántico de los pájaros que revolotean sobre el lago. Es el horario de la siesta, y el pueblo se viste de ausencia y silencio.
Verónica mira sus manos, y pensativa, recuerda con nostalgia y alegría, aquella juventud en la ciudad de buenos aires. Han pasado 10 años, desde su partida. Y lleva en su dedo anular, aquél anillo que Fernando le había comprado con su primer sueldo, en aquella gran empresa en la que trabajaba.
Lleva en su mente grabada, la imagen de Fernando, regresando en soledad a su casa, desde su última cena juntos. Nunca más lo ha visto. Se emociona y fija la vista en su teléfono…siente ganas de saber de él; pero piensa que es en vano, seguramente este casado-se dice a sí misma-
Recorre su pequeña casa, descalza y con una larga pollera blanca que conserva desde que era más joven en la época en la que aún era estudiante de canto.
Toma asiento en su banquito y toca el piano, entonando “vivo por ella”…
Siente la música en su cuerpo y flota con ella…
Verónica lleva recién cumplidos 38 años, no se ha casado, ni tiene hijos.
Piensa cada tanto en Fernando, pero se priva de ese sentir. Por miedo, ¿quizá?
Suena su teléfono
Y una voz algo conocida sólo dice: Aún no te he olvidado.
Fin abierto a los lectores
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domingo, 29 de junio de 2008
Parte II
Termina la canción. Y vuelve en sí. Vuelve a su estado original, como una especie de “metamorfosis”. Enciende un cigarrillo, haciendo de cada bocanada de humo, un suspiro por algo que desea y que falta…
Mira el reloj, apaga las luces de su habitación y se va a dormir.
Otro amanecer la espera…aunque ella, no quisiera despertar por un tiempo-al menos mientras perdure esta tristeza que la bebe y la consume-.
Verónica cumple su rutina de trabajo, “conectada” a su “música ambulante” en una mera desconexión y deseado escape--acto que repite también al regresar a su hogar-.
Piensa, entre la hora de almuerzo y algún café que bebe, en personas que tal vez, de alguna manera le “roban” algo su pensamiento; esto le suele quitar una sutil sonrisa, aunque sepa que no existe interés alguno en abrirse al amor.
De regreso a su hogar, su teléfono sonando…y la voz de su mejor amigo. Aquél que logra diluir algo su angustia. Quedan en tomar un café por la noche. Él dice necesitar hablarle.
Ella, sin dudarlo, acepta.
Es su amigo,y gran confidente. No puede permitirse un NO, como respuesta.
Son las 20.00 Hs. Del día Lunes; El, de postura firme, y con la seriedad que lo caracteriza, la espera en un Bar del microcentro porteño. Estaba junto a la ventana, mirando la “nada”, con su mirada perdida.
De lejos, se oyen unos tacos resonar, El reconoce ese andar, y cuando gira su torso en dirección al sonido; ahí estaba Ella. Con su look algo “hippie”- como el lo ha caracterizado, aunque Ella no se haga cargo en lo absoluto de ello-.
Piden dos cafés, y en el clima de confianza, amigable, cordial y ameno que mantienen hace tiempo, comentan su jornada-interrumpe la moza del lugar, trayendo a la mesa el pedido-, cuando Verónica pregunta: ¿En qué estábamos Fernando?
-Él, pícaro, sonríe- y le dice: En que te cité para hablar de algo.
-Bueno dime. ¡Qué es lo que pasa!?¿Vas a tenerme así intrigada?. Ya sé, no me digas nada.-Verónica se adelanta a los hechos, con la ansiedad que la caracteriza y responde rápidamente por él, como si supiera el motivo de dicha cita-: Hay alguien que te está quitando el sueño. Lo sé...Intuyo que alguna falda anda por ahí… (Ríe a carcajadas).
-No, no es eso Vero….Bah, en realidad sí, pero no es lo que crees.
- ¿Entonces?. No entiendo…-
Fernando no deja terminar que ella continúe indagando.
Me están pasando cosas con vos. Eh….., no sé si debo decirte esto-dice él-
- no entiendo nada Fernando-replica Verónica-
- Bueno está bien. Seré más claro. Desde que nos conocimos que hemos tenido conexión, al punto de generar una linda relación de amistad entre ambos. Sé que soy tu confidente, y que hay un aprecio mutuo. Pero desde hace algún tiempo (precisamente desde que has terminado tu última relación), que te siento de otra manera y sinceramente, me cuesta mucho “verte” con ojos de amigo. Pienso a diario en vos, me dan celos saber que alguien te interesa y en cada salida que compartimos no soporto que tampoco alguien se interese en vos. Me da algo de rabia sentirme así, y esto nunca me había pasado en el tiempo que somos amigos.
Fernando habla de manera verborrágica, como si estuviera conectado a un cable y recibiera algún tipo de electricidad. Así se lo percibe: “eléctrico”.
Verónica, comienza a enmudecer. Queda “muda” de palabras, acciones y reacciones. Empalidece, desconcertada por la situación.
El concluye diciendo:” no hace falta que digas nada ahora. Sé que no esperabas esto, y no quiero generar en vos ningún tipo de incomodad ni presión
No quiero perderte como amiga, pero Te amo, esa es la verdad”.
Ella siente un escalofrío que atraviesa su cuerpo, y sus ojos, se humedecen poco a poco, deslizándose minutos más tarde lágrimas que corren su rimel negro y mojan algo su remera…
Sollozando, le dice: “No te disculpes por esto. Nada va a perderse. Si te parece, tal vez sea lo mejor, tomar algo de distancia, a modo que vos te tranquilices y pienses mejor todo esto”.Ahora será mejor que cada uno descanse y se tome su tiempo para pensar…
“Está bien. De todas formas, no tengo nada que pensar. Sé que te amo y hace tiempo no sentía tan bonita sensación por una mujer. Pero respeto este tiempo”.-acota Fernando-.
Salen del Bar, apenas sin mirarse. Ella lo abraza tímidamente. El detiene sus ojos en los de Ella y repite:” no quiero perderte Verónica, pero ya no aguantaba más esto. Perdóname”.
Ella lo mira con una irreproducible ternura, roza sus manos por su rostro, y le dice: “no te preocupes, nos estaremos hablando. Descansa y cuídate.”.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Fue la noche más inesperada para Verónica. Volvía a su casa “repasando” cada palabra de él, aún sorprendida y sin entendimiento alguno.
¿ Podrá derribar "el muro" que ella ha construido y que la detiene frente al mundo?¿Aceptará la cálida y sublime propuesta de amor?
Verónica sufre muerte de amor. Muerte al amor le ha dado.
¿Aceptará "correrse de su ceguera"?
Mira el reloj, apaga las luces de su habitación y se va a dormir.
Otro amanecer la espera…aunque ella, no quisiera despertar por un tiempo-al menos mientras perdure esta tristeza que la bebe y la consume-.
Verónica cumple su rutina de trabajo, “conectada” a su “música ambulante” en una mera desconexión y deseado escape--acto que repite también al regresar a su hogar-.
Piensa, entre la hora de almuerzo y algún café que bebe, en personas que tal vez, de alguna manera le “roban” algo su pensamiento; esto le suele quitar una sutil sonrisa, aunque sepa que no existe interés alguno en abrirse al amor.
De regreso a su hogar, su teléfono sonando…y la voz de su mejor amigo. Aquél que logra diluir algo su angustia. Quedan en tomar un café por la noche. Él dice necesitar hablarle.
Ella, sin dudarlo, acepta.
Es su amigo,y gran confidente. No puede permitirse un NO, como respuesta.
Son las 20.00 Hs. Del día Lunes; El, de postura firme, y con la seriedad que lo caracteriza, la espera en un Bar del microcentro porteño. Estaba junto a la ventana, mirando la “nada”, con su mirada perdida.
De lejos, se oyen unos tacos resonar, El reconoce ese andar, y cuando gira su torso en dirección al sonido; ahí estaba Ella. Con su look algo “hippie”- como el lo ha caracterizado, aunque Ella no se haga cargo en lo absoluto de ello-.
Piden dos cafés, y en el clima de confianza, amigable, cordial y ameno que mantienen hace tiempo, comentan su jornada-interrumpe la moza del lugar, trayendo a la mesa el pedido-, cuando Verónica pregunta: ¿En qué estábamos Fernando?
-Él, pícaro, sonríe- y le dice: En que te cité para hablar de algo.
-Bueno dime. ¡Qué es lo que pasa!?¿Vas a tenerme así intrigada?. Ya sé, no me digas nada.-Verónica se adelanta a los hechos, con la ansiedad que la caracteriza y responde rápidamente por él, como si supiera el motivo de dicha cita-: Hay alguien que te está quitando el sueño. Lo sé...Intuyo que alguna falda anda por ahí… (Ríe a carcajadas).
-No, no es eso Vero….Bah, en realidad sí, pero no es lo que crees.
- ¿Entonces?. No entiendo…-
Fernando no deja terminar que ella continúe indagando.
Me están pasando cosas con vos. Eh….., no sé si debo decirte esto-dice él-
- no entiendo nada Fernando-replica Verónica-
- Bueno está bien. Seré más claro. Desde que nos conocimos que hemos tenido conexión, al punto de generar una linda relación de amistad entre ambos. Sé que soy tu confidente, y que hay un aprecio mutuo. Pero desde hace algún tiempo (precisamente desde que has terminado tu última relación), que te siento de otra manera y sinceramente, me cuesta mucho “verte” con ojos de amigo. Pienso a diario en vos, me dan celos saber que alguien te interesa y en cada salida que compartimos no soporto que tampoco alguien se interese en vos. Me da algo de rabia sentirme así, y esto nunca me había pasado en el tiempo que somos amigos.
Fernando habla de manera verborrágica, como si estuviera conectado a un cable y recibiera algún tipo de electricidad. Así se lo percibe: “eléctrico”.
Verónica, comienza a enmudecer. Queda “muda” de palabras, acciones y reacciones. Empalidece, desconcertada por la situación.
El concluye diciendo:” no hace falta que digas nada ahora. Sé que no esperabas esto, y no quiero generar en vos ningún tipo de incomodad ni presión
No quiero perderte como amiga, pero Te amo, esa es la verdad”.
Ella siente un escalofrío que atraviesa su cuerpo, y sus ojos, se humedecen poco a poco, deslizándose minutos más tarde lágrimas que corren su rimel negro y mojan algo su remera…
Sollozando, le dice: “No te disculpes por esto. Nada va a perderse. Si te parece, tal vez sea lo mejor, tomar algo de distancia, a modo que vos te tranquilices y pienses mejor todo esto”.Ahora será mejor que cada uno descanse y se tome su tiempo para pensar…
“Está bien. De todas formas, no tengo nada que pensar. Sé que te amo y hace tiempo no sentía tan bonita sensación por una mujer. Pero respeto este tiempo”.-acota Fernando-.
Salen del Bar, apenas sin mirarse. Ella lo abraza tímidamente. El detiene sus ojos en los de Ella y repite:” no quiero perderte Verónica, pero ya no aguantaba más esto. Perdóname”.
Ella lo mira con una irreproducible ternura, roza sus manos por su rostro, y le dice: “no te preocupes, nos estaremos hablando. Descansa y cuídate.”.
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Fue la noche más inesperada para Verónica. Volvía a su casa “repasando” cada palabra de él, aún sorprendida y sin entendimiento alguno.
¿ Podrá derribar "el muro" que ella ha construido y que la detiene frente al mundo?¿Aceptará la cálida y sublime propuesta de amor?
Verónica sufre muerte de amor. Muerte al amor le ha dado.
¿Aceptará "correrse de su ceguera"?
domingo, 22 de junio de 2008
Verónica
Parte I
Descansa sobre una liviana cuerda de sueños, se balancea al son de una canción italiana en ese atardecer de domingo, que la transporta al lugar anhelado por años… (Que solo ella conoce).
El sol por esos días, escasea, y los amaneceres cubren de niebla la ciudad…
Labios morados, mejillas coloradas, ojos vidriosos, bufandas de colores varios, tapados y gorros dibujan la avenida corrientes pincelando el invierno de la ciudad de buenos Aires; deteniéndolo en un cuadro de vorágine, y ansiedad local…
Viento frío del sur, y un adiós incipiente a la pequeña calidez otoñal….
Ella tararea su canción italiana predilecta-mientras calienta sus manos abrazadas a una taza de té hirviendo-; su risa, de a poco va esfumándose- así como el sol se pierde en las últimas horas del día-…cuando recoge imágenes- invisibles a ojos ajenos-; y su vida se deshace en la oscuridad.
Su mente es un torbellino de ideas, que traspasan a su cuerpo generando las más atrevidas sensaciones…extrapolando sus deseos a sus piernas, a sus manos, a su espalda, y apagando poco a poco, el brillo que cada tanto, permanece en sus pupilas….
Ella se embriaga de sus pensamientos. Y se deja caer. Se entrega a ellos. Se siente vencida por un dolor eterno que la asfixia, y deja mudos sus sentidos.
Afuera la ciudad estalla. Y no quiere ser parte de esa furia multitudinaria que clona de estrés su fatídica rutina….que la convierte en pantera enjaulada; en rehén de las miserias humanas.
Sin embargo, Ella también es parte de ese mundo; aunque reniegue de ello.
Es como si trazáramos una línea divisoria, y nos encontráramos a una realidad común de la cual Ella apenas es reflejo-o al menos desea serlo-; y una sub-realidad o sub-mundo, del cual es protagonista, y testigo fiel.
Verónica, es un cúmulo de experiencias, que transita y repasa; auto convocada por sus sombríos pesares.…
Ella parece la chica más triste de la ciudad. Le pide al mundo que se detenga. Que la espere, que no devore sus ilusiones.
Como si quisiera detener el tiempo en el tiempo, para ser reencarnación de luz, y no de sombras.
Su garganta, anudada, no proyecta las palabras que libran batalla por salirse de su boca. Sus deseos murieron antes de nacer. Recuerda, cómo sus sueños quedaron desvanecidos sobre la vereda, pisoteados más de una vez; por “animales” de paso…
Siente que nunca encontró ni encuentra las palabras para desmantelar sus sentimientos, que hoy están algo nauseabundos, acorralados en la oscuridad del silencio, cubiertos por la humedad que vomitó el paso del tiempo….
Verónica piensa. Divaga en esa tarde fría de domingo, acompañada de reflexiones poco amigables y susceptibles de provocar en Ella el colapso. Sigue con su taza de té- ya enfriándose en sus manos-. Y lo revuelve tantas veces, a modo de descarga tensional (como si de éste, fueran a surgir las respuestas que emanan de su inconsciente).Y las únicas voces que oye, son las que el eco le devuelve de su propia y única voz, en aquella casa ubicada en la localidad de San Telmo.
Ovilla su soledad día tras día y Teje su vida, coartando la posibilidad de darle muerte al dolor, desalojando de sus venas, a la pasión, el fuego y el deseo.
Ella tiene miedo, y sufre parálisis de amor. Así, es como le da a su corazón un bloqueo sentimental, cerrando las apuestas al respecto. (Aunque por cierto, candidatos no le faltan).
¿Qué siente verónica? ¿Por qué sus miedos la ahogan y se entrega al dolor? ¿cuál es la raíz de ese sentir?
“No soy parte de este mundo”-suele decir por ahí Verónica- con tono resignado en el esbozo de aquella apreciación…y continúa diciendo:”Seré diferente al resto de la gente, defenderé mi ideología por más de que el mundo venga en contra mío y no hacía mí; pero al final, nada tomaré de la crueldad de lo que éste regala, deshumanizando a las personas. Como si fuera una máquina expendedora de “fieras” -replica -.
¿A quién se dirige cuando habla? ¿Porqué dice lo que dice y calla lo que debería hablar?
¿Cómo sería un mundo “veronicanizado”?
Verónica reproduce su angustia, y se viste de furia. Hace una catarsis, propia de su sentir, de su malestar cotidiano y general, que la tiene a mal traer. Se queja del mundo, no entiende a las personas, y siente ser la excepción a ellas. Siente que pertenece a un mundo anterior a su existencia. Que en este mundo, apenas es un lunar aislado.
¿Se victimiza? ¿O pide a gritos ser comprendida, escuchada?
Ella danza la zamba de sueños, que poco a poco, se van poniendo añejos, en la medida en que persista con su bloqueo emocional-sentimental. De apariencia naif, con su cabello algo largo, rubio y ondulado, y de ropa ligera y cómoda; con apenas algo de rímel negro en sus pestañas, pero firme en sus convicciones; no se cree capaz de soportar otro desencanto amoroso. Verónica se siente frustrada, como si las historias que la toman de protagonista, la volvieran la heroína amada, deseada, pero finalmente traicionada; abandonada, una y otra vez…
Ella le teme al abandono, y se refugia en su propia “fortaleza” para defenderse de él, aunque muchas veces, pierda el dominio frente a esta “amenaza”.
No siente despecho, sí decepción.
Tambaleante, camina- haciendo un surco, de su habitación a la cocina-y vacilante, atiende el teléfono y rechaza una salida de amigas.
No quiere fingir felicidad y ni martirizar su dolor; aunque utilice a éste, haciendo de él, un espacio necesario, que amanece a una Verónica pura. Auténtica.
Ella de por sí, tiene esencia melancólica, y de hecho, se nutre de esa característica para adornar sus días con canciones que logra, de tanto en tanto, componer; poniéndole su voz y su alma entera.
Siente que la música, es uno de los pocos lugares que le regalan belleza y armonía al triste transcurrir de sus días…
La música es musa de inspiración-suele decir- . Un espacio recreativo que despierta sus sentidos, que la transportan a la magia que anida una felicidad buscada, un camino noble, de paz interna y pura espiritualidad. Un combo de sensualidad y ternura, que se recorta en trocitos, aspotados esporádicamente en su vida.
Sus labios se humedecen, y dibujando una pequeña sonrisa, esbozan el primer párrafo de aquella canción italiana, de nombre “vivo por ella”.
Verónica le canta a la triste Verónica. Verónica se canta, y se deja desnudar abruptamente, por el placer del sonido, hasta hacerse canción.
Así, pasea desnuda frente a la mirada de los otros. Y le hace el amor a la vida-a ESA vida-que hace de Verónica, una Verónica entera y pura. Impura y con sangre en sus venas…; y no una mera alucinación, casi imperceptible de esta felicidad momentánea que la consume, pero que es ajena a su cotidianeidad.
Así se muestra envuelta en el arte musical.
Así su vulnerabilidad se vuelve insoslayable.
Próximamente II parte....
Descansa sobre una liviana cuerda de sueños, se balancea al son de una canción italiana en ese atardecer de domingo, que la transporta al lugar anhelado por años… (Que solo ella conoce).
El sol por esos días, escasea, y los amaneceres cubren de niebla la ciudad…
Labios morados, mejillas coloradas, ojos vidriosos, bufandas de colores varios, tapados y gorros dibujan la avenida corrientes pincelando el invierno de la ciudad de buenos Aires; deteniéndolo en un cuadro de vorágine, y ansiedad local…
Viento frío del sur, y un adiós incipiente a la pequeña calidez otoñal….
Ella tararea su canción italiana predilecta-mientras calienta sus manos abrazadas a una taza de té hirviendo-; su risa, de a poco va esfumándose- así como el sol se pierde en las últimas horas del día-…cuando recoge imágenes- invisibles a ojos ajenos-; y su vida se deshace en la oscuridad.
Su mente es un torbellino de ideas, que traspasan a su cuerpo generando las más atrevidas sensaciones…extrapolando sus deseos a sus piernas, a sus manos, a su espalda, y apagando poco a poco, el brillo que cada tanto, permanece en sus pupilas….
Ella se embriaga de sus pensamientos. Y se deja caer. Se entrega a ellos. Se siente vencida por un dolor eterno que la asfixia, y deja mudos sus sentidos.
Afuera la ciudad estalla. Y no quiere ser parte de esa furia multitudinaria que clona de estrés su fatídica rutina….que la convierte en pantera enjaulada; en rehén de las miserias humanas.
Sin embargo, Ella también es parte de ese mundo; aunque reniegue de ello.
Es como si trazáramos una línea divisoria, y nos encontráramos a una realidad común de la cual Ella apenas es reflejo-o al menos desea serlo-; y una sub-realidad o sub-mundo, del cual es protagonista, y testigo fiel.
Verónica, es un cúmulo de experiencias, que transita y repasa; auto convocada por sus sombríos pesares.…
Ella parece la chica más triste de la ciudad. Le pide al mundo que se detenga. Que la espere, que no devore sus ilusiones.
Como si quisiera detener el tiempo en el tiempo, para ser reencarnación de luz, y no de sombras.
Su garganta, anudada, no proyecta las palabras que libran batalla por salirse de su boca. Sus deseos murieron antes de nacer. Recuerda, cómo sus sueños quedaron desvanecidos sobre la vereda, pisoteados más de una vez; por “animales” de paso…
Siente que nunca encontró ni encuentra las palabras para desmantelar sus sentimientos, que hoy están algo nauseabundos, acorralados en la oscuridad del silencio, cubiertos por la humedad que vomitó el paso del tiempo….
Verónica piensa. Divaga en esa tarde fría de domingo, acompañada de reflexiones poco amigables y susceptibles de provocar en Ella el colapso. Sigue con su taza de té- ya enfriándose en sus manos-. Y lo revuelve tantas veces, a modo de descarga tensional (como si de éste, fueran a surgir las respuestas que emanan de su inconsciente).Y las únicas voces que oye, son las que el eco le devuelve de su propia y única voz, en aquella casa ubicada en la localidad de San Telmo.
Ovilla su soledad día tras día y Teje su vida, coartando la posibilidad de darle muerte al dolor, desalojando de sus venas, a la pasión, el fuego y el deseo.
Ella tiene miedo, y sufre parálisis de amor. Así, es como le da a su corazón un bloqueo sentimental, cerrando las apuestas al respecto. (Aunque por cierto, candidatos no le faltan).
¿Qué siente verónica? ¿Por qué sus miedos la ahogan y se entrega al dolor? ¿cuál es la raíz de ese sentir?
“No soy parte de este mundo”-suele decir por ahí Verónica- con tono resignado en el esbozo de aquella apreciación…y continúa diciendo:”Seré diferente al resto de la gente, defenderé mi ideología por más de que el mundo venga en contra mío y no hacía mí; pero al final, nada tomaré de la crueldad de lo que éste regala, deshumanizando a las personas. Como si fuera una máquina expendedora de “fieras” -replica -.
¿A quién se dirige cuando habla? ¿Porqué dice lo que dice y calla lo que debería hablar?
¿Cómo sería un mundo “veronicanizado”?
Verónica reproduce su angustia, y se viste de furia. Hace una catarsis, propia de su sentir, de su malestar cotidiano y general, que la tiene a mal traer. Se queja del mundo, no entiende a las personas, y siente ser la excepción a ellas. Siente que pertenece a un mundo anterior a su existencia. Que en este mundo, apenas es un lunar aislado.
¿Se victimiza? ¿O pide a gritos ser comprendida, escuchada?
Ella danza la zamba de sueños, que poco a poco, se van poniendo añejos, en la medida en que persista con su bloqueo emocional-sentimental. De apariencia naif, con su cabello algo largo, rubio y ondulado, y de ropa ligera y cómoda; con apenas algo de rímel negro en sus pestañas, pero firme en sus convicciones; no se cree capaz de soportar otro desencanto amoroso. Verónica se siente frustrada, como si las historias que la toman de protagonista, la volvieran la heroína amada, deseada, pero finalmente traicionada; abandonada, una y otra vez…
Ella le teme al abandono, y se refugia en su propia “fortaleza” para defenderse de él, aunque muchas veces, pierda el dominio frente a esta “amenaza”.
No siente despecho, sí decepción.
Tambaleante, camina- haciendo un surco, de su habitación a la cocina-y vacilante, atiende el teléfono y rechaza una salida de amigas.
No quiere fingir felicidad y ni martirizar su dolor; aunque utilice a éste, haciendo de él, un espacio necesario, que amanece a una Verónica pura. Auténtica.
Ella de por sí, tiene esencia melancólica, y de hecho, se nutre de esa característica para adornar sus días con canciones que logra, de tanto en tanto, componer; poniéndole su voz y su alma entera.
Siente que la música, es uno de los pocos lugares que le regalan belleza y armonía al triste transcurrir de sus días…
La música es musa de inspiración-suele decir- . Un espacio recreativo que despierta sus sentidos, que la transportan a la magia que anida una felicidad buscada, un camino noble, de paz interna y pura espiritualidad. Un combo de sensualidad y ternura, que se recorta en trocitos, aspotados esporádicamente en su vida.
Sus labios se humedecen, y dibujando una pequeña sonrisa, esbozan el primer párrafo de aquella canción italiana, de nombre “vivo por ella”.
Verónica le canta a la triste Verónica. Verónica se canta, y se deja desnudar abruptamente, por el placer del sonido, hasta hacerse canción.
Así, pasea desnuda frente a la mirada de los otros. Y le hace el amor a la vida-a ESA vida-que hace de Verónica, una Verónica entera y pura. Impura y con sangre en sus venas…; y no una mera alucinación, casi imperceptible de esta felicidad momentánea que la consume, pero que es ajena a su cotidianeidad.
Así se muestra envuelta en el arte musical.
Así su vulnerabilidad se vuelve insoslayable.
Próximamente II parte....
martes, 17 de junio de 2008
Dónde estás
Dónde estás
Mis ojos, desorbitados
Te buscan hasta en la niebla
Tiembla la firmeza de mis pensamientos
Cuando la ausencia te devuelve ante mis pupilas
En la noche
Mis manos
Intentan tocarte
Acarician el viento.
Como un fantasma
Te vuelves ausente
Aún cuando mi voz
Estalla
Llamándote.
Donde estás
Percibo de fondo
Tu canción
Que se esfuma
Hasta dejarme vacía.
Dónde estás
Mi alma sigue en comunión con la tuya
Y Nopuedoolvidarte
Aunque lo intente.
Mis ojos, desorbitados
Te buscan hasta en la niebla
Tiembla la firmeza de mis pensamientos
Cuando la ausencia te devuelve ante mis pupilas
En la noche
Mis manos
Intentan tocarte
Acarician el viento.
Como un fantasma
Te vuelves ausente
Aún cuando mi voz
Estalla
Llamándote.
Donde estás
Percibo de fondo
Tu canción
Que se esfuma
Hasta dejarme vacía.
Dónde estás
Mi alma sigue en comunión con la tuya
Y Nopuedoolvidarte
Aunque lo intente.
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